3 bellas ciudades de Lombardía, cual de ellas sera tu próximo destino de viaje?

Las ciudades de la llanura de Lombardía conservan inscriptas en sus piedras las huellas de una historia tumultuosa. Aún así Bérgamo, Cremona y Mantúa dieron tanto arte al mundo que hay que vivir agradeciéndoles; pasear por ellas es inundarse del espíritu de los grandes músicos, pintores y escultores que las habitaron, cada paso que damos nos los recuerda por qué están allí, presentes en las impresionantes obras que dejaron para la humanidad.

Un recorrido sorprendente

Cuando se conoce el número de potencias a las que Bérgamo perteneció, la cantidad de luchas que sostuvo por su independencia, las devastaciones que padeció, sorprende la impresión de eternidad que emana de ella, encerrada tras un cinturón de murallas. Sus muros son de claros colores y, junto a sus estrechas cubiertas de tejas, están dominados por las esbeltas torres de la ciudadela y de los campanarios. Se entra a la ciudad vieja por la puerta de San Giacomo, cuyo frontón de mármol blanco corta la pátina de las viejas murallas cubiertas de hiedra.Las callejuelas estrechas, tortuosas y en pendiente, las venerables moradas donde vivieron los “condottieri”, la Piazza Vecchia y el severo Palazzo della Ragione, la pequeña capilla dedicada a San Miguel, la fachada barroca de la capilla Coeoni con su balconcito de columnillas y mármoles polícromos, todo nos llena de admiración. Nos hallamos en el país de la “Comedia del Arte”, donde los personajes de Arlequín, Polichinela, Pierrot y Colombina improvisan a su gusto. País de teatro pero también de música, Bérgamo danzó por mucho tiempo el alegre “bergamasco” y vio nace en la época romántica a Donizetti, autor de setenta y dos óperas, entre ellas Lucía de Lammermour.

La historia, a tus pies

La ciudad de Cremona, donde naciera el incomparable maestro Monteverdi, sufrió la rivalidad histórica de los güelfos y los gibelinos; su catedral está considerada un ejemplo perfecto del arte religioso lombardo: Fachada con numerosas arcadas, pórtico prominente y leones de piedra custodiando la entrada; en el interior techos pintados, frescos del siglo XVI y ricas tapicerías del siglo XVII.El aislado Campanil de 115 metros, es una torre cuadrada y almenada coronada por un pequeño campanario hexagonal. A la derecha de la catedral está el Baptisterio construido en el siglo XII. Desde el siglo XVI al XVIII Cremona poseyó una excepcional escuela en la que Stradivarius no tenía rival en el arte de fabricar violines, su recuerdo se mantiene vivo gracias al museo que se le ha dedicado y a los violines que aún se conservan en el Palazzo del Comune.

Y Mantúa, rodeada por tres lagos, que fuera entre los siglos XV y XVI la ciudad de los Gonzaga; de ellos se conserva el gigantesco Palacio Ducal donde residía la corte y la residencia de verano, el conocido Palacio del Té, situado encima de los jardines y los lagos, cuya vista desde el “Apartamento del Paraíso” evoca efectivamente al Edén y la riqueza de sus frescos y sus cuadros recuerda el papel de mecenas que tuvieron siempre los Gonzaga.

La Lombardía, bellísima y rica región de Italia, con cientos de bellas ciudades más por visitar, un paseo donde se disfruta cada paso que damos.

¿Has visitado Lombardía? ¿Cuál de las tres ciudades te parece más bella?

Fuente: nuestrorumbo.com

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