
Dicen que en pocos años la ciudad ha cambiado mucho. Los que hace unos años iban andando hoy en día van en bicicleta, los que se subían a la bicicleta ahora se suben a la moto y los que tenían moto ahora tienen coche.
Ver una función de teatro de marionetas de agua, tomarse un café sua da (café con hielo y leche condensada) por una de sus calles transitadas, visitar el bellísimo templo de la literatura dedicado a Confuncio, primera universidad en Vietnam, pasear por sus parques y céntricos lagos, sentarse en una terracita en la calle donde comer se convierte en una aventura deliciosa. Hanoi, tiene un carácter especial, el tiempo discurre a su propio ritmo y uno no puede evitar olvidar los relojes y pasar más de lo planeado en la deliciosa capital vietnamita.
Fuente: diariodelviajero.com